"Ocúpate del reino del corazón y el resto te llegará por añadidura"
Claudio Naranjo

¿Qué necesitamos los niños y las niñas?

Hace tan sólo un par de semanas que he vuelto al trabajo después de casi un año de ausentarme para dedicarme en pleno al embarazao y a la maternidad. Y siempre estoy lo más receptiva posible a los mensajes que l@s alumn@s a l@s que acompaño me dan (ya sea directamente o inconscientemente); pero esta vez fue nada más entrar en el aula que un niño me dice: «¡Qué bien! En esta clase puedo hablar y me escuchan!»

Bien, con esto no quiero juzgar a ninguna maestra/compañera ni dar imagen de que en mi clase hablamos todo el rato y lo hago perfecto, pues hay variables a tener en cuenta (especialmente el número de alumnos y la exigencia curricular) en las que no voy a entrar. Éste no es mi objetivo en este artículo.

A mí me llevó a reflexionar más allá, a la raíz y ahí te invito a llegar. Y más aún después del último caso de acoso escolar que acabó en suicidio (esta semana apareció publicada la carta de despedida del chico). Para intentar encontrar algo de luz en este gran problema con el que nos encontramos, con estos hechos que para mí son un reflejo claro de que el sistema falla (político-económico-social y educativo), te propongo, de nuevo, un juego.

1. Responde a la pregunta ¿qué necesitamos los niños y las niñas? Tómate tu tiempo. Cuando hayas encontrado respuestas vuelve a este artículo y prosigue la lectura. Como bien te he explicado otras veces, sólo tú puedes modificar lo que consideres desde tu interior, desde la autoreflexión y el autoconocimiento. De casi nada serviría que sólo me leyeras. Bien, se acaba la primera parte del juego, así que no sigas leyendo.

Role-playing

Bienvenid@ de nuevo.

2. Ahora dejas a un lado tu máscara de adult@ y te pones la de niñ@. Elige la edad que quieras (recién nacidos, bebés, los primeros años, la pre-adolescencia…) y piensa, pero sobre todo siente, ¿qué necesitas?, ¿qué te da tranquilidad y seguridad?, ¿qué te alegra, pero también qué te hace sentir tristeza o rabia? y a la vez ¿dónde fijas tu mirada, a quién vigilas, por quién estás en alerta? ¿a qué  dedicas tu tiempo? ¿en qué lugar estás más rato? y más interrogantes que te vengan.

Si este ejercicio te es difícil, te propongo dos alternativas o bien puedes hacerlas todas y luego comparar conclusiones.

3.1. O bien observa lo mismo pero en tu hij@ o en algún/a niñ@ cercano.

3.2. O bien obsérvate como adulto en relación a tu padre y tu madre ¿qué necesitas de ellos?, ¿qué les reclamas? Vuelve a tomarte tu tiempo.

Ahora ya puedes volver a responder a la pregunta:

¿Qué necesitamos los niños y las niñas?

De manera muy resumida se podría decir que momentos de calidad (y no sólo cantidad) con el padre y la madre, pero muy especialmente con  ella. Y bien, ¿qué significa? Voy a intentar desglosarlo y destacar los aspectos que considero prioritarios. Pero ya te avanzo que cada apartado daría para un artículo, así que sólo haré una especie de listado, las reflexiones más profundas irán teniendo su lugar en posteriores entradas.

  • Mírales a los ojos: mientras mama o comeis, mientras jugais, cuando hableis, cuando le hagas cosquillas…los niñ@s reciben la mayor parte de la información de cómo interpretar el mundo que les rodea a través de nuestra mirada, de la mirada del adulto que l@s acompaña.
  • Estar presente: si trabajas pon tu energía en ello, pero cuando estés con ell@s sólo estate con ell@s (deja el móvil a un lado por ejemplo).
  • Respeta su bioritmo, acompáñales en su autorregulación.
  • Comunícate con ell@s, hablad, mientras compartís alguna actividad de forma relajada… con un lenguaje lo más positivo posible y teniendo en cuenta todo lo que transmitimos con el lenguaje no verbal. Reíd y ¡a carcajadas!
  • Escucha con atención lo que te quieren decir y si en es momento no puedes realmente, explícaselo. Muestra interés por su mundo, por ell@s y su realidad. Déjale que se exprese libremente pero con respeto, sin miedo, que sienta que todas sus aportaciones son tenidas en cuenta y que les entiendes.
  • Acompáñales y ayúdales a descubrir e interpretar el mundo.
  • Acompáñalos en sus errores, son fuente de aprendizaje. Sentir la frutración es positivo y necesario.
  • Id a lugares o haced actividades pensadas para ell@s. Nosotros nos podemos adaptar más fácilmente. Expliquémosles lo que haremos durante el día.
  • Poned límites: transmitiendo seguridad y confianza a través del lenguaje (por ejemplo puedes decir «mantén el equilibrio» en vez de «cuidado no te caigas»).
  • Encontrad momentos de quietud, silencio.
  • Diles cómo te sientes: necesitan entender qué te pasa, cómo te sientes y si concuerda con lo que ellos sienten a partir de lo que observan en ti, especialmente tu mirada. Esto no quiere decir que te desahogues con ell@s.
  • Explícales que ell@s no son los responsables: aquí la parte más importante que sigue al apartado anterior. Si te sientes triste diles que te sientes así, pero diles que no es por ell@s, si estás seri@ porque has tenido un mal día en el trabajo diles que estás cansad@ y por eso hoy estás más seri@. Recuerda que ell@s viven a través de nosotr@s, especialmente los primeros años, y se hacen suyas nuestras emociones.
  • Si tienes una preocupación (recuerda que lo perciben todo aunque no lo digas) diles que tú como adulto te ocupas, que estén tranquil@s. Colócate en tu lugar de madre, padre, abuelo, tía o maestra. Así ell@s se podrán situar en el de más pequeñ@s que tú.
  • Pon nombre a sus emociones y ayúdales a entenderlas.
  • Mostrad mútuamente el afecto y decidlo con palabras.
  • No uses etiquetas, no les definas. Recuerda que al final por tal de cumplir esas etiquetas, esas expectativas creyendo que así ganan nuestro amor, acabrán actuando como los definimos.
  • Delante de ell@s no hables de ell@s ni de nadie que ell@s aprecien y mucho menos discutas.
  • Muestra unión entre los adultos de referencia para ell@s, especialmente padre y madre.
  • Muéstrales cómo resuelves de manera asertiva y proactiva los conflictos, ayúdales a hacerlo con los suyos.

Y recuerda que tú eres su referente, su modelo, ell@s actuarán como ven y sienten que tú lo haces.

Lenguaje consciente y emociones

Si intentas poner un denominador común a las propuestas anteriores, el lenguaje y la comunicación son el eje vertebrador. Por diferentes causas y variables, hoy en día la comunicación entre tod@s (de igual a igual y con l@s niñ@s) no es efectiva, tenemos miedo a expresar lo que sentimos o no nos gusta, hay muchos malosentendidos y le dedicamos poca antención y poco espacio a la acción de comunicarnos.

Y ¿por qué? Pues porque nos han educado de esta manera, porque hemos aprendido que, por ejemplo, a la autoridad no se le puede llevar la contraria, que a alguien mayor tampoco, que la autoridad da miedo, y así un largo etcétera. Y todo esto lo hemos interiorizado a través del lenguaje, de manera inconsciente nos lo han transmitido y lo hemos aprendido. Es lo que en el mundo educativo se llama currículum oculto.

Y es que, precisamente, a través del lenguaje nos organizamos mentalmente, a través del lenguaje nos planificamos, proyectamos, damos nombre a lo que sentimos, interpretamos, elaboramos hipótesis, etc. en definitiva nos relacionamos al fin y al cabo y construimos nuestra realidad y la imagen del mundo.

Por lo tanto, si intentamos llegar a la raíz de la pregunta que formulaba al principio del artículo ¿qué necesitamos los niños y las niñas? La respuesta es momentos de calidad ricos en comunicación, con un lenguaje lo más positivo y consciente posible.

¡Qué mal lo estoy haciendo!

Después de leer estas propuestas no creas que tienes que cambiar todo lo que haces y seguir al dedillo las recomendaciones. Simplemente no podrás, porque tienes interiorizada una forma de actuar que no se puede cambiar de la noche a la mañana. No te pido que sobreactues, tienes que ser natural cuando estés con l@s niñ@s. Pero sí te propongo que poco a poco y en algunas ocasiones reflexiones sobre los momentos que pasas con los menores, valores si son de calidad e intentes poner en práctica alguna de las estrategias que he nombrado.

Y sobre todo no dejes que la culpabilidad te inunde. Lo has hecho y lo haces lo mejor que sabes y puedes. Ahora que has podido observar que tú eres parte responsable del proceso pon en marcha estas estrategias, a tu ritmo, a tu manera. Tu niñ@ interior se alegrará.

Y si, a partir de ahora ,¿acompañas a l@s niñ@s desde esta mirada?

Si te apetece, cuéntame tus respuestas a estos interrogantes, explícame con qué máscara te has sentido mejor o te ha sido más fácil reflexionar. Compartamos   de corazón a corazón.

Una sonrisa,

MªÁngeles

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