"Ocúpate del reino del corazón y el resto te llegará por añadidura"
Claudio Naranjo

No a la conciliación laboral y familiar

Esta semana un partido político quiso abrir el debate sobre la conciliación laboral y familiar en España y lo consiguió. Se ha escrito mucho al respecto, y yo que he sido madre el año pasado y justo ahora me he incorporado al trabajo después de casi un año, creedme que sé bien de lo que hablo. Así que desde   intentaré aportar mi granito de arena desde lo que llamo Biocrianza Consciente.

Hay varios puntos a tener en cuenta y sobre los que reflexionar antes de entrar en materia:

  1. “El árbol no nos deja ver el bosque” (anónimo). Con ello quiero decir que no nos quedemos con la mirada reduccionista de la mujer/madre diputada que lleva a su hijo al trabajo. Como ha dicho el mismo partido, fue una estrategia de marketing para abrir el debate sobre uno de los temas más relevantes que es la conciliación laboral y familiar. Obviamente, el trabajo no es lugar para nuestr@s hij@s, porque no les podemos atender como merecen y porque el ambiente de estrés no es el más adecuado. Si estamos trabajando dediquemos nuestra atención a ello y si estamos con nuestr@s hij@s, estemos presentes con ell@s. Pero el centro de interés de este  artículo no es de ámbito político, así que no voy a entrar en un análisis sobre ello.
  2. “Si nosotros somos tan dados a juzgar a los demás, es debido a que temblamos por nosotros mismos” (O. Wilde). Muchas de las críticas a esta actuación fueron nada constructivas pero además, y a mi parecer lo que muestra que aún tenemos mucho en lo que trabajar, se atacó a la diputada como persona y éste fue realizado por otras mujeres/madres.
  3. “La realidad se hace evidente cuando dejamos de comparar” (Bruce Lee). Estas críticas tienen su origen en el ego (el yo) que tod@s tenemos pero que poc@s conocemos porque nos asusta. Es decir, como “yo mujer y madre he tenido que ir a trabajar dejando a mi hij@, qué suerte que la diputada lo pueda llevar al trabajo”. En consecuencia, “como yo no he podido, que ella tampoco pueda”. Y aquí surge otra emoción, la envidia que, como bien define A. Schopenauer “la envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten” y por ello es más fácil centrar la atención en el otro que en mejorar y/o transformar tu realidad.
  4. A quien juzgue mi camino, le presto mis zapatos” (anónimo). Much@s se preguntan que ¿por qué no dejó la diputada a su hijo en la guardería del Congreso? ¿O con el padre? Realmente, ¿nos sentimos con tal derecho de opinar sobre qué o cómo debe hacer otra persona? Y en este caso ¿otra madre? Nadie, absolutamente nadie conoce mejor a un/a hij@ que su madre; nadie, absolutamente nadie puede decidir mejor lo que necesitan ambos.

Estas críticas se pueden transportar a otros ámbitos como las vacaciones de l@s maestr@s, el sueldo de los futbolistas, etc. Estas   que damos al otro las hacemos de manera inconsciente, por eso con esta reflexión no busco culpabilizar a nadie y menos a estas mujeres/madres. Pero estos hechos evidencian que para conseguir un mundo mejor aún tenemos mucho camino que recorrer, pero hagámoslo junt@s.

“Lo que das te lo das, lo que no das te lo quitas” A. Jodorowsky

Cada vez hay más autoridades como la OMS u organizaciones como UNICEF que defienden la posibilidad de la lactancia materna en el lugar de trabajo y apoyan y defienden los beneficios de la lactancia materna. A la vez, más países implantan políticas en pro de la conciliación laboral y familiar.

Pero bien, ¿Qué endentemos como conciliación laboral y familiar? Como se recoge en el BOE en la Ley 39/1999 esto sería “configurar un sistema que contemple las nuevas relaciones sociales surgidas y un nuevo modo de cooperación y compromiso entre mujeres y hombres que permita un reparto equilibrado de responsabilidades en la vida profesional y en la privada”.

Pues bajo mis miradas, esto ha sido un engaño, un fraude y un error. Creo que nos equivocamos al pensar, que no sentir, que con la incorporación de la mujer al mundo laboral cambiaría el trato o la relación hacia la mujer. Pero más bien lo contrario, se tranformó el rol de la mujer/madre en mujer/madre/trabajadora, es decir, se añadió un ámbito de responsabilidad más.

Caímos en la trampa de sistema patriarcal, porque fuimos las mujeres las que tuvimos que adaptarnos al mundo laboral masculino, no se creó uno a nuestra medida. Fue, entonces, cuando el feminismo tomó más fuerza. Pero, a mi parecer, esta mirada feminista no nos ayuda porque no nos ayuda a encontrar nuestro lugar en la sociedad sinó que lucha por igualarnos a los hombres.

Como consecuencia las maternidades se transformaron y tuvo su auge la lactancia artificial, los chupetes, los carritos, los parques, las guarderías, etc. Una serie de servicios (materiales o no) necesarios para compensar la ausencia materna. Con ello el estilo de crianza también se vió influenciado.

Actualmente nos encontramos en un momento de auge de lo que se denomina crianza respetuosa y con apego, es decir, un re-surgir del bien hacer de las mujeres que nos preceden unas generaciones atrás (aunque un estilo de crianza estudiado y con bases teóricas que os invito a leer). Ahora, entonces, tenemos que reivindicar que el sistema nos conceda una conciliación laboral y familiar. Una solución a medias tintas, porque bajo esta mirada nuestra maternidad/paternidad depende de un agente externo. Y además donde el que lo otorga está en una posición de poder por encima nuestro.

Las que llevamos en el vientre a nuestr@s hij@s somos nosotras, las que parimos somos nosotras, las que damos la teta somos nosotras, a quien necesitan nuestr@s hij@s nada más nacer es a nosotras y años después es a nosotras. Entonces resulta que, por querer igualarnos a los hombres, a las 16 semanas de vida extrauterina de nuestr@s hij@s tenemos que volver al trabajo. Es en este momento o quizá ya antes que nos damos cuenta de la trampa. No es el momento de separarse, entonces cada madre busca cómo hacer para alargar el período y cómo mantener el puesto de trabajo sin que a la vuelta haya represalia.

Y si ¿se amplía el período de maternidad y de paternidad remunerados? Y si ¿la vuelta al trabajo por parte de la mujer/madre se facilita con medidas de reducción de jornada entre otras? Pues, bajo mi mirada, aquí se abre otro debate sobre el que hay que hablar y reflexionar largo y tendido, porque, para mí, ahí no está la esencia del conflicto. Sólo hago un apunte al respecto: ¿no sería mejor que la mujer/madre se empodere y sea su propia jefa, aportando su talento y trabajando cuando ella sienta que es el momento? Por todo esto digo: No a la conciliación laboral y familiar. 

Pero con mi reflexión quiero ir más allá, pues en otros ámbitos personales-emocionales tampoco existe un acompañamiento respetuoso por parte del sistema. Por ejemplo, cuando fallece un familiar muy allegado la incorporación al trabajo en pocos días no permite hacer el duelo necesario. O cuando enfermamos hay penalización salarial y así un largo etcétera.

Entonces, ¿Hay solución? Sí. ¿La política puede aportar mucho? Sí. Pero es a través de la crianza y la educación que llegaremos a un mundo mejor. Está en nuestras manos, mujeres/madres. No caigamos en la trampa de que tenemos que ser igual que los hombres, no nos comparemos ni nos infravaloremos, no somos iguales y no pasa nada. Re-conectemos con nuestro sentir y con nuestra intuición, re-conectemos con el saber femenino ancestral, dejemos re-surgir la mamífera que llevamos dentro, re-tomemos nuestros oficios manuales y artesanales, desarrollemos nuestras habilidades, re-inventemos nuestra vida aprovechando la revolución que nos aporta la maternidad, encontremos nuestro lugar y nuestro espacio, re-formulemos el sistema actual, nutramos a nuestr@s hij@s y al mundo de nuestra energía femenina. ¡Valorémonos, que ya toca!

Y hagamos tribu, ayúdemonos entre nosotras, compartamos conocimientos y experiencias, traspasemos información de generación en generación y de igual a igual, reunámonos, charlemos, encontremos aquellas mujeres con las que sintamos que hablamos el mismo idioma, de corazón a corazón. Necesitamos estar unidas para cambiar el mundo, para que nuestr@s hij@s puedan seguir sembrando consciencia, para que las generaciones que están por venir vivan en un mundo mejor.

Pero también está en manos de los hombres, de los hombres/padres muy especialmente. No caigais en la trampa del feminismo y convirtais vuestra paternidad en maternidad, vuestro papel como padre es necesario, vuestr@s hij@s necesitan sentir a través vuestro la fuerza y los límites. El referente masculino y el referente femenino son diferentes pero complementarios.

Para ello es necesario, de manera primordial, hacer un trabajo personal de salto de consciencia desde la mirada sistémica:

  • Que honremos y demos su lugar a nuestra madre, de manera especial, pero también a nuestro padre. Los aceptemos tal y como son. Y nos coloquemos en nuestro lugar de hij@s. Agradecerles que nos dieron la vida. Y sintamos que tras nosotros hay muchas generaciones, muchas mujeres que nos precedieron y que algo de ellas está en nosotras.
  • Que modifiquemos lo máximo posible las creencias con las que hemos sido educad@s, hagamos un cambio de consciencia individual como mujeres y madres. Lo que yo transforme se verá reflejado en mis hij@s y, por supuesto, en las siguientes generaciones.

“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.” Marcel Proust

En definitiva, primero modifiquémonos a nosotr@s mism@s y segundo prioricemos la maternidad y la crianza, invirtamos en ello. L@s niñ@s de hoy son el futuro de la sociedad, sólo nosotr@s podemos hacer del mundo un mundo mejor.

Y, paralelamente, es necesario, para transformar el sistema patriarcal, un cambio del sistema educativo. Una educación integradora, una pedagogía para un mundo mejor, un educar para ser. Pero de ello ya hablaremos más extensamente en otras entradas.

¿Te unes a transformar el sistema patriarcal? ¿Te atreves a dar un salto de consciencia?

La Biopedagogía y la Biocrianza Conscientes te necesitan.

Una sonrisa,

MªÁngeles

2 Comment(s)

  • by Eva Posted 12 febrero, 2016 9:15 pm

    Muy de acuerdo. Ciertamente una mujer se transforma en una loba cuando tiene a su bebé…hemos olvidado tantas cosas!.

    • by MªÁngeles Posted 13 febrero, 2016 11:17 am

      Gracias por tu comentario. Me gusta el adjetivo de loba y el concepto de que hemos olvidado, tenemos que re-conectar con esos saberes.

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