"Ocúpate del reino del corazón y el resto te llegará por añadidura"
Claudio Naranjo
Versión personal de libro Me doy permiso para... sobre el hecho de ser madre

Me doy permiso para… en el camino de ser madre

Me doy permiso para... en el camino de ser madre

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Después de darme permiso para parar durante más de un mes de escribir, tenía pensado volver con un post en formato entrevista, muy interesante, pero “casualmente” se borró todo el contenido. Hace días que me apetece volver a escribir, que hecho de menos plasmar en palabras lo que pienso y sobre todo lo que siento en relación a mí y a los temas que me apasionan. Me encantaría poder escribir semanalmente, para transmitirte mis reflexiones, mis conocimientos o mis experiencias, pero no me es posible, ahora ser madre ha tomado prioridad.

Y así es como recordé un libro: Me doy permiso para…  de Joaquín Argente (si haces clic en el título podrás disfrutar de un vídeo con música que acompaña a extractos del libro). Un libro que te hace vibrar, que te hace volver a tu centro, re-conectar con tu esencia y tu camino, que te ayuda a tocar con los pies en la tierra, un libro que te invita sentir-te y que sus mensaje van directos al alma. Te invito a leer su contraportada:

“¿Por qué hay personas que envejecen mucho más lentamente que otras?

-Tal vez no arrastren cargas inservibles.

-Tal vez hayan sabido elegir y disfruten de una vida más ágil.

-Tal vez sean más creativos.

-Tal vez hayan leído este libro.

Me doy permiso para… es un conjunto de breves anotaciones sobre la vida cotidiana y las distintas formas de enfocarla. A través de estas páginas, el autor nos ofrece su sabiduría para reconciliarnos con nuestras emociones ocultas largo tiempo atrapadas en la rigidez de nuestro cuerpo. Sus palabras tienen el poder de aflojar todas las corazas musculares y devolver nuestro organismo a su ancestral plenitud. JOAQUÍN ARGENTE es diafreoterapeuta y su trabajo consiste en ayudar a las personas a recuperar la elasticidad del diafragma, el gran músculo de la respiración y la circulación energética que actúa también como puente entre el consciente y el subconsciente.”

Es un libro que llegó a mis manos en forma de regalo en un momento especial y que son de esos libros que no leo en el orden indicado, sino que cierro los ojos, respiro y abro al “azar” una página para leer con atención el mensaje que me da.

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Día del libro

Recuerdo hace unos veranos en el pueblo donde organicé una cena en la terraza de casa con tod@s l@s amig@s de la infancia y para indicar en qué silla debía sentarse cada un@, realicé una tarjeta con su nombre y dentro una frase de este libro que elegía al “azar” mientras pensaba en cada un@. Es algo que me gusta hacer, sentir y con mis alumn@s también lo hago y les invito a hacerlo (especialmente con libros de emociones como el nuevo de Anna Llenas) y quedan fascinados de este ejercicio “mágico”.

Bien, pues a parte de darte a conocer este libro tan especial, voy a lanzarme a compartir contigo mi propia versión, un escrito en formato literario al que he titulado “Me doy permiso para… en el camino de ser madre”. 

Me doy permiso para… en el camino de ser madre

Un texto que escribí en un día en el que el hecho de ser madre y querer llevar a cabo una crianza consciente y de autoregulación de nuestro hijo, trabajar como maestra, llevar las tareas domésticas y querer seguir siendo esposa me ahogaban, me sentía desbordada y estresada por no conseguir encontrar momento para mi espacio, para mí. Sé que soy madre, sé lo que supone ser madre, pero sigo siendo yo, una mujer joven con inquietudes, con ganas de leer-aprender-escribir-crear, con un bioritmo propio, con unos hábitos de vida que incluyen comer sano-hacer ejercicio-meditar que me ayudan a sentirme bien y a estar en contacto conmigo. Y ahora que soy madre siento y creo firmemente que tengo que lograr esos momentos para mí, para sentirme bien, para así poder estar dando a mi hijo, nutriéndolo y presente con él de una manera lo más consciente posible.

Es la primera vez que comparto algo tan personal e íntimo relacionado con mis emociones y mi pasión por escribir, pero sé que lo mirarás con buenos ojos y con el corazón abierto. Así que ¡ahí va!

“Me paro y respiro. Me doy permiso para parar, me doy permiso para respirar. Sí, respirar de forma consciente, simplemente sentir la respiración y no prestar atención a nada más.

Me doy permiso para frenarme, para romper con el ritmo frenético en el que caigo, para pararme de nuevo. Yo mando sobre mí y sobre mi mente. Me doy permiso para parar mis pensamientos, aquietar mi mente. Sólo así podré sentir mi cuerpo, podré sentirme. Me doy permiso para llorar, para reír, para acurrucarme o para bailar.

Me doy permiso para estar conmigo, a solas, al menos un instante al día. Para regalarme algo placentero, para hacer o no hacer, para mimarme, para relajarme, para sostenerme sólo a mí, para darme a mí.

Me doy permiso para ser solamente yo, yo como mujer. Yo con mis necesidades, yo con mis deseos, yo con mis sueños. Solamente así puedo entrar de manera consciente en el camino de ser madre. Me doy permiso para ser mujer y, después, madre. Si no me doy, no puedo dar, porque el dar sin darme me hace perder, me vacía. Me doy permiso para llenarme y después poder dar.

Me doy permiso para escuchar mi cuerpo, para interpretar sus mensajes. Mis emociones me hablan a través de él. Me paro de nuevo y respiro.  Me doy permiso para conectar conmigo. Sólo si me entiendo, si me escucho, si me siento podré conectar y entender cómo está mi hijo, cómo se siente y qué necesita.

Me doy permiso para seguir este orden, para estar en mi orden, en el orden. Sólo así fluiré como madre y mi hijo podrá recibir de mí, podrá nutrirse de mí, podrá sentirme, podrá sentirse.

Me doy permiso para ser yo en el camino de ser madre, para no perderme, anularme o esclavizarme. Me doy permiso para vivir la maternidad con el máximo de consciencia posible, pero reconociendo mis limitaciones, mi personalidad y lo heredado. Me doy permiso para llevar una maternidad consciente, pero hasta donde me es posible. No me exijo, no me culpo. Me doy permiso para aceptar mi responsabilidad en ello sin el peso de la culpa.

Me doy permiso para equivocarme, las veces que haga falta. Y gritar que ya no puedo más, que hay días en los que me desbordo. Me doy permiso para expresar lo que siento y cómo me siento. Me doy permiso para pedir ayuda y aceptar que no puedo con todo. Me doy permiso para recibir, para saber recibir.

Me doy permiso para aprender, día tras día. Y, sobre todo, me doy permiso para confiar en mí, para dejarme guiar por mi instinto de madre, por mi intuición, porque todo lo que hago lo hago lo mejor que sé, lo mejor que puedo y hasta donde puedo.

Me doy permiso para aceptarme, para valorarme y para amarme. Aceptar que algo en mí ha cambiado, que algo ha renacido, que una nueva energía ha resurgido. Me acepto y acepto que mis prioridades son otras, que la vida es mucho más que las obligaciones diarias, mucho más que las rencillas, mucho más que las posesiones, ¡mucho más!

Me doy permiso para parar de nuevo, para ver y sentir a través de los ojos de la niña que aún habita dentro mío. Para asombrarme con los pequeños detalles que cada día me regala la vida. Me doy permiso para poder verlos, sentirlos, olerlos, saborearlos y oírlos.

Me doy permiso para abrazar a mi hijo tanto como desee, me doy permiso para olerlo, para besarle, para que él me me huela, para que me chupe, piel con piel, bajo el sol o bajo la ducha. Para mirarnos fijamente, reír juntos, cómplices del amor incondicional, para que tome mis pechos cada vez que quiera, para que lo cobijen, para que se sienta seguro y tranquilo, para que respire, me respire.

Me doy permiso para ser la madre que llevo dentro, la mejor madre posible que mi hijo puede tener.

 

Me doy permiso para… en el camino de ser madre.”

Versión descargable

Si estas palabras te han llegado, te sientes reflejada en ellas y en lo que transmiten, puedes imprimir el texto y tenerlo bien cerca para leerlo cada vez que lo necesites. ¿Cómo? He preparado la versión reducida descargable y gratuita. Lo tienes a continuación, así de fácil.

Me doy permiso para... en el camino de ser madre

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Y tú, ¿para qué te das permiso?

Una sonrisa,

firma kls

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