"Ocúpate del reino del corazón y el resto te llegará por añadidura"
Claudio Naranjo
Te invito a reflexionar sobre la navidad y nuestro niño interior, hazte un regalo

La Navidad: escribe una carta a tu niño interior, hazte un regalo

Estamos a tan sólo unos días de llegar a la navidad, para un@s serán días de júbilo, para otr@s de reencuentros, para otr@s días de mucho trabajo, para otr@s de nostalgia… pero de lo que sí estoy segura es de que serán días de conectar con tu niño interior, aunque sea de manera inconsciente. Por ello hoy te quiero dar mis   sobre la navidad, te invitaré a que escribas una carta a tu niño interior y a que te hagas un regalo. ¿Te apetece?

La navidad y los patrones familiares

Tal y como he empezado el artículo de hoy, cada un@ de nosotr@s vive y siente la navidad de una manera. Este vivir o sentir suele ir en consonancia con lo que la familia nos ha transmitido año tras año o bien todo lo contrario a lo que hemos vivenciado. Hasta que, después de realizar un trabajo personal, nos hacemos más conscientes de nosotr@s y de todo.

Así, en mi caso, recuerdo sentir nostalgia por no estar con una parte de mi familia y amig@s que estaban en el pueblo, especialmente mi abuelo y mi abuela materna. También me gustan estos días porque puedo estar rodeada de mi gente, tod@s junt@s. Me encantaba y me encanta crear manualmente los detalles de decoración. Prefiero celebrar el Tió (tradición catalana) porque no pertenece a ningún símbolo religioso aunque en casa siempre nos daban los regalos los Reyes Magos. Y así podría seguir haciendo una larga lista.

Por ello te propongo que pares, te sientes cómodamente y reflexiones sobre tu pasado como niñ@ y tu presente como adult@. Y busques, con las pistas que te he dado, respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué sigues celebrando igual?
  • ¿Qué has modificado?: ¿lo has hecho porque has conectado contigo o bien porque sientes rabia y quieres mostrarla de esta forma rebelde?
  • Si no te gusta esta época, ¿por qué razón es?: ¿porque en casa ya sucedía así o lo has empezado a sentir a posteriori?
  • Si siempre te toca trabajar y desearías no hacerlo, mira si es algo que se repite generación tras generación.
  • ¿Te gusta hacer regalos y/o recibirlos?
  • Tu rol en las celebraciones familiares: ¿eres el/la organizador/a o más bien lo contrario?
  • ¿Das regalos o preparas las comidas esperando los halagos/reconocimiento?

 Alike

Y para que me entiendas mejor, te invito a mirar el siguiente vídeo, Alike, premio Goya 2016 al mejor corto de animación. Sólo te avanzo que Alike significa semajanza o parecerse. Que lo disfrutes, seguro que a tu niño interior se le alegra el corazón.

¿Por qué y a quién haces regalos?

Después del corto anterior, creo que podemos tratar los siguientes aspectos en relación a los regalos sobre los que he estado reflexionando estos días:

  • Te invito a que, aunque te hayas adentrado en la biocrianza consciente, no entres en la lucha y batalla perdida de querer que tu entorno actúe desde tus miradas. Por ejemplo, exigiendo a l@s abuel@s que sigan tus pautas en cuanto a la cantidad y la tipología de regalos. Y es que si te paras a reflexionar, seguramente, esos regalos se los hagan a ellos mismos, a su niño, a ese niño que posiblemente no tuvo regalos o al menos tantos. Y porque además cortas, sin quererlo, la energía amorosa que le llegará a tu hijo desde ellos en el momento en que pasan por una tienda, ven algo que les hace pensar que le gustará a su niet@ y se lo compran.

Y es que vivimos en familia, vivimos en sociedad y nuestr@ hij@ se relacionará y no podemos, no le hace bien, crear a su alrededor una burbuja protectora a la medida que nosotros creemos que le hará ser como queremos que sea. Y si así lo hacemos, antes o después él/ella mism@ nos hará saber que estas   no van con su esencia.

Por ello, en casa sí que, si nos preguntan, hacemos una lista de regalos para nuestro hijo que van en concordancia con nuestras   y con sus intereses. Estos días se han publicado muchas y por ello no voy a realizar ninguna nueva, sí voy a compartir contigo la de Aprendiendo con Montessori que para mí ha sido la más completa.

  • Si, en cambio, eres tú como “adult@” el que exiges o pides tener regalos, recuerda que si tu niño interior necesita esos regalos ¿qué mejor que hacértelos tú mism@? Pero claro, es más fácil luego quejarse de que no han acertado, es más fácil luego sentirse frustrado por recibir algo que no va contigo, es más fácil seguir como hasta ahora. Y así entramos en una rueda sin fin. Así que deja de pedir y date a ti mism@ lo que necesitas, tu niño interior te lo agradecerá.
  • Y por último, si eres tú a quién le gusta hacer regalos, pregúntate si te gusta hacerlo para recibir agradecimiento, porque te es más fácil dar que recibir, o si das para esperar lo mismo a cambio. Yo te invito a que, si haces regalos, intentes conectar con la persona a la que regalas, dedícale tiempo, que esa energía amorosa le llegue a través de tu regalo, que se le ilumine la mirada cuando lo abra. Sino, sé clar@ y no participes de amigos invisibles y demás. O al menos sé consciente que entregas al otro lo que no te han entregado a ti o en las maneras con las que te han entregado a ti y tú aún no sabes entregarte.

La navidad desde que soy madre

La ilusión de mi hijo cuando ve al Tió que ha llegado a casa, es mi ilusión también, la de mi niña interior.

Para mí ha habido un antes y un después en ciertas fechas, como la navidad, desde que soy madre. Y es que, en este camino de la biocrianza consciente, intento cuestionarme aspectos sobre los que te invito de nuevo a reflexionar:

  • ¿Con mis actos estoy transmitiendo patrones limitantes?
  • ¿Sigo las tradiciones familiares?
  • Si hago regalos, ¿van dirigidos realmente a mi hijo o más bien a mi niño interior?
  • Hago muchos regalos ¿por qué a mí no me hicieron tantos o ninguno?
  • ¿Acepto y valoro la crianza que me han dado?
  • Si mi manera de criar es diferente ¿lo es porque quiero hacerlo mejor? o más bien ¿porque he conectado con esa mirada consciente?

Con todo ello te quiero mostrar que, de manera inconsciente, nos han ido transmitiendo patrones y creencias que nos han llevado a desconectar de nuestro niño interior, de nuestra esencia, y que cuando damos un salto de consciencia intentamos modificar esos patrones. Pero, a la vez también, caemos, alguna vez, en el error de querer llenar nuestro vacío proyectando en nuestr@ hij@ esas lagunas, exigiéndonos demasiado e intentando reeducar a nuestro padre y a nuestra madre.

Por ello en casa seguimos con la tradición del Tió, de adornar poco pero de manera artesanal la casa y participando de alguna comida familiar de tal manera que nos permite estar en contacto con nosotros y así podemos estar en contacto con los demás.

Digamos que celebramos una navidad slow y feliz (o lo intentamos), como dice Anna Simonet unas fiestas “tranquilas, sencillas, naturales y con muchas risas”. Much@s de l@s que me conocéis sabéis que otra de mis pasiones es el interiorismo y la decoración, así que te invito a leer y descargar su Guía de Deco Coaching para una Navidad slow y feliz , donde dos de mis pasiones se unen.

Hazte un regalo, haz una carta a tu niño interior

Por último, y después de las reflexiones anteriores, te propongo que estas navidades escribas una carta a tu niño interior en vez de a los Reyes Magos o a Papá Noel: coge las riendas de tu vida y como dice Pilar Malo de Molina, mi maestra: “Lo próximo lo hago yo”. Elige un papel bonito, o bien alguno que aún guardes de cuando eras pequeñ@ (yo por ejemplo tengo cartas de olor que coleccionaba aún guardadas en blanco), cierra los ojos y conecta con el niñ@ que hay en ti.

Si no sabes cómo empezar, quizá podrías decirle algo así:

Te muestro cómo podría empezar la carta a tu niño interior

Y también te propongo que te hagas un regalo, siente qué anhela tu corazón y date el permiso de concedértelo. Deja volar tus deseos, tu imaginación, a lo mejor simplemente anhelas pedirle un abrazo a tu madre o quizá darte un baño caliente, hazlo, tu niño interior y tú os lo merecéis.

Y es que el nacimiento que se celebra en Navidad no es más que tu renacer, la conexión con tu esencia, el contacto con tu niño interior. Así que aprovecha estos días para celebrarte.

“¡Rebélate y rebela en ti la Navidad! Lo mismo que te impide celebrar la Navidad todos los días te aboca a celebrarla sólo una vez al año. ¡Rebélate y haz de todos tus días la Navidad!, tu nacer a ti mismo como ser libre y único.” (La Danza de la Vida, Carlos González)

Para acabar quería agradecer enormemente a Pilar Malo de Molina, psicoterapeuta y consteladora (y mucho más), por todo lo que me aporta, por acompañarme en mi camino de trabajo personal, porque muchas de las   que te muestro en mis artículos han resonado en mi corazón a través de ella.

Una sonrisa,

firma kls

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