"Ocúpate del reino del corazón y el resto te llegará por añadidura"
Claudio Naranjo
Un cuento soñado, la imagen de miradas y el lenguaje inconsciente se unen.

La imagen de Miradas y el lenguaje del inconsciente: Un Cuento Soñado

El artículo de hoy me hace mucha ilusión escribirlo y enseñártelo. Además de que es el primero del nuevo año 2017, el blog cumple un año, así que he pensado que qué mejor manera de celebrarlo junt@s que ofreciéndote un regalo.

Y es que hoy te voy a hablar de la preciosa imagen que Sara Castro, ilustradora y amiga del alma, creó para mi web. Tal y como te expliqué el significado oculto del logo de   (lo puedes ver aquí), hoy lo voy a hacer de esta ilustración pero en otro formato. Hace tiempo que quería hacerlo, pero ahora ha llegado el momento. Te invito a disfrutar del espectáculo en el que la imagen de miradas y el lenguaje del inconsciente se han unido para crear «Un Cuento Soñado«.

«Haz sonar las campanas que todavía pueden repicar; olvídate de la ofrenda perfecta. Hay una grieta, una grieta en todas las cosas, así es como entra la luz·. (Leonard Cohen)

Verás, hace un tiempo que me he adentrado en el trabajo de interpretar la simbología de los sueños, el lenguaje que utiliza nuestro inconsciente para comunicarse con nosotros. Y en este camino se ha ido moviendo la energía y todo ha ido tomando forma: llegó a mis manos un libro («Cuentos Sanadores» de Susan Perrow) que empecé a poner en práctica con l@s alumn@s, en pocos días me llegó más información sobre la narrativa terapéutica, coincidí con un proyecto (Endorphins) de la Fundació Tallers e interpreté el último sueño que tuve en el 2016.

Así que he unido dos lenguajes, el de los cuentos y el de los sueños, dos lenguajes que conectan con nuestro inconsciente, dos lenguajes que son terapéuticos y dos lenguajes que me apasionan.

Cuentos sanadores

Libro muy completo que ayuda a escribir cuentos sanadores y además te muestra algunos para acompañar conductas difíciles.

En el libro la autora nos ofrece herramientas para poder escribir cuentos desde  la mirada de la narrativa terapéutica, nos muestra ejemplos de cuentos terapéuticos para getionar situaciones y conductas difíciles o desafiantes (así las llama ella) y también nos invita a dar la importancia que se merece a «el arte de contar cuentos». Es una obra muy completa, profunda y que me ha cautivado.

Como te he dicho antes, he empezado a ponerlo en práctica. Junto con un alumno en el colegio donde trabajo,  estamos escribiendo un cuento  del que Susan Perrow sólo presenta el principio para desarrollarlo adaptándolo a cada caso en concreto. Se titula «La historia de un camaleón» y ayuda al niño en las transiciones o cambios que durante el día va teniendo y en las que suele presentar rechazo.

Y es que los cuentos tienen la llave que comunica con el inconsciente a través de la imaginación y l@s niñ@s tienen mucha más facilidad para abrir esa puerta. Por ello, ante un «problema» de la vida real, es posible darle la «solución» en el mundo de la metáfora y de la fantasia, el «conflicto» se desbloquea. Por esta razón los cuentos tienen magia, más de la que imaginamos.

«Es fácil olvidar lo misteriosos y poderosos que son los cuentos. Hacen su trabajo en silencio, de forma no visible. Trabajan con todo el contenido de la mente y del yo. Se convierten en parte de uno mismo mientras nos cambian». (Ben Okri)

Interpretación de los sueños

Los sueños y el lenguaje del inconsciente, si los interpretas te guiarán en la vida

Hace un tiempo, gracias a la psicoterapeuta Pilar Malo de Molina, descubrí una nueva mirada de la interpretación de los sueños. Después de formarse en ello y trabajar sus propios sueños, ella creó su propio método.

Y es que los símbolos y metáforas que el mundo onírico utiliza están delicadamente elegidos por el inconsciente de cada un@ de nosotr@s y por ello la interpretación es totalmente personal, única para cada persona. Una vez desglosado el sueño, se lleva a cabo una acción, ya sea escribir una frase o bien un cuento como he hecho en este artículo.

De esta forma se puede ir avanzando en la vida de forma más fluida y en conexión con un@ mism@. Es una forma de abrirse a la vida, de encontrar el propio camino a través de la propia percepción y, sobre todo, es una de las llaves para creer en un@ mism@.

«El sueño es la pequeña puerta escondida en el más profundo y más íntimo santuario del alma». (Carl Jung)

La imagen de Miradas

Para elaborar la imagen de la home de la web, Sara vino un día a comer a casa y en un papel en blanco fue dibujando un esbozo con los símbolos que yo le decía. Mientras le hablaba ella iba situando el árbol, el río, la flor de loto, el búho, etc. Alguna metáfora no sabíamos bien cómo representarla así que Sara dicidió que cuando se pusiese a crear la imagen ya vería cómo reflejarla.

En pocos días me mandó por correo lo que ella llamó un esbozo, pero que para mí ya era una gran obra de arte. Nada más abrir la imagen me quedé maravillada. Y es que hay tanta conexión entre nosotras que quién mejor que Sara para reflejar a la perfección lo que con Miradas quiero transmitir. Sus creaciones tienen luz y alma propia.

Cuando hace unos meses quise escribir sobre la imagen en el blog para explicarte su simbología, Sara me dio la idea de escribir un cuento soñado. Pero en aquel entonces me ponía a escribirlo y no fluía nada. Incluso me pasó un pequeño escrito. Pero no era el momento. Dejé pasar unos meses et voilà! Todo ha cobrado forma, la de Cuento Soñado. Donde la imagen y su simbología y las bases teóricas en que se fundamenta Miradas se interconectan a la perfección. La inspiración ha llegado llena de mensajes para tod@s. 

Imagen que me ha inspirado para escribir Un Cuento Soñado

Un Cuento Soñado

Y después de este proceso lleno de magia he creado «Un Cuento Soñado«, espero disfrutes leyéndolo tanto como lo he hecho yo escribiéndolo.

Un cuento soñado

Ayer volví a soñar, aunque durante algún instante dudé de si era un sueño o formaba parte de una meditación. Intentaba relajarme, parar mi mente, frenar el control y conectar conmigo y mi tranquilidad. Pero esta vez me estaba siendo difícil conseguirlo. Así que decidí seguir caminando por el bosque en el que me encontraba, respirando y sintiendo cada paso que daba. Incluso cerré los ojos por un momento.
Entonces sentí una luz con mucha intensidad, como si el mismo sol estuviese delante de mí. Abrí los ojos y cuál fue mi sorpresa al ver que el sombrío bosque se había transformado en un bello paraje bucólico. Un camino abría paso y, sin dudarlo, lo recorrí. Pensé que quizás ya hubo gente que pasó por allí antes.
A pocos metros, al pie de una cascada, me encontré a una mamá cierva y su cervatillo, él estaba gustoso mamando de su madre y ella lo miraba, le sonreía. Al sentirme, ella me sonrió también y me dio la bienvenida. Me explicó que había llegado a Miradas y que si estaba allí es porque había recorrido gran parte por el Camino Consciente.
Tenía sed, así que fui a beber agua del río, pero entonces ella me ofreció de su leche. El cervatillo me hizo un hueco y empecé a succionar con los ojos cerrados. Sentí cómo cada gota de leche materna que entraba regeneraba mis células, mis órganos, relajaba mi sistema nervioso, calmaba el latido de mi corazón y toda mi columna vertebral se iluminaba. Esa luz se expandía a través de mí y me invitaba a seguir adentrándome por el bosque.
Al abrir los ojos, la madre cierva me sonrió, como si supiese lo que me había acabado de suceder. Entonces me dijo que podía llevarme un poco de leche en algún frasco y, sin dudarlo, así lo hice, ¡estaba deliciosa! El pequeño cervatillo reía y reía, mientras se revolcaba por la hierba fresca. Sin pensarlo empecé a hacer lo mismo, ¡era imposible no contagiarse de esa alegría!
Cuando iba a despedirme de la mamá cierva y del cervatillo, apareció el papá ciervo, él me entregó una llave en forma de M, sin explicarme nada más, tan sólo que siguiese el cartel que indicaba el camino y en el que estaba escrita la palabra Miradas.
Así que, después de disfrutar con su presencia, decidí seguir caminando, pero esta vez al lado del camino de flores diminutas y blancas que brotaban bajo las patas de la madre y su hijo.
A pocos metros me encontré de frente con un árbol majestuoso, de largas ramas. Me quedé maravillada mirándolo, me acerqué a tocar su corteza, parecía ¡tan antiguo y tan sabio! Sentí como si me observase él también a mí, como si supiese que yo estaba allí, de algún modo me parecía familiar; de algún modo sentía un amor inmenso hacia él. Así que lo abracé tanto como pude, pues el tronco era tan grande que era imposible voltearlo con mis brazos. Durante ese instante sentí como si me quisiese proteger. Fue entonces el canto de unos pícaros pájaros el que hizo cambiar el foco de mi atención. Miré hacia la copa del árbol y allí pude ver a dos pequeñas aves de un rojo intenso. Me alejé un poco para poder verlas mejor y disfrutar de su melodía. Poco a poco la música fue acompañándose de unas letras que decían así:

Árbol de la vida
te honro con alegría
tú me empujas hacia la vida.
En mi corazón tienes un lugar
gracias,
a partir de ahora yo me sabré cuidar.
Camino decidida y
doy un sí a la vida.

Sin pensarlo empecé a tararear la letra junto a los pájaros. Mientras cantábamos, en la parte baja del árbol, se fue creando una abertura por donde las aves me indicaban que pasase. Sentía que debía ir hacia la entrada, de hecho mi cuerpo me impulsaba hacia ella, pero no confiaba en lo que podía haber en el otro lado. Mientras dudaba y sin pensarlo ya me estaba adentrando a través del tronco del árbol. Durante el corto trayecto sentí el soporte de sus raíces y su fuerza, como si por un instante yo fuese árbol.
Lo atravesé y sentí que allí estaba mi lugar; sabía que era justo lo que estaba buscando. Cuánta calma, jamás había experimentado esa sensación con ¡tanta intensidad! Entonces una pluma acarició mi rostro, alcé la mirada y un búho blanco se divisaba volando muy elegantemente. Atravesaba un haz de luz cuyo destello me impedía visualizar bien a la bella ave.
El animal se acercó más y se posicionó frente a mí. Podía percibir su gran sabiduría tan sólo con su presencia. Nos miramos a los ojos, mientras el haz de luz continuaba detrás suyo, pero de alguna forma estaba aprendiendo a ver con tanta claridad. Me acerqué un poco más, mientras el búho desplegaba sus alas para acogerme. Nos fundimos en un abrazo en el que yo me dejé caer. Sentí que su esencia y la mía eran la misma. Y así nos fundimos en uno.
El haz de luz me rodeó y poco a poco fue direccionándose hacia mi cuerpo, se convirtió en una esfera que se dividió a la vez en dos, una se situó en mi corazón y la otra en el entrecejo. La calma que había sentido al traspasar el árbol me envolvió de nuevo, esta vez de manera más profunda.
Abrí los ojos y vi la pluma, que antes me había acariciado, en la tierra. Me agaché a cogerla y en ella había escrito un mensaje: “Adelante, vas en el camino correcto, lo estás haciendo bien”.

Entonces la pluma se escapó de entre mis dedos y voló en dirección a la cascada. Decidí seguirla, ir tras ella. Una vez llegamos a la cascada, no pude hacer otra cosa que maravillarme ante tal espectáculo de agua. Me quité la ropa y me dirigí decidida a bañarme en la poza que se formaba bajo el salto de agua.
Nada más introducir el pie empecé a sentir cómo diferentes emociones me invadían y la calma desaparecía en gran parte. Aún así, me bañé por completo, sumergí la cabeza y me quedé flotando boca arriba. De nuevo la pluma apareció sobre mí y me indicaba que saliese del agua. Y así lo hice, confiaba en ella, era mi guía, sabía que algún mensaje de nuevo me esperaba.
Me fui a vestir y allí en la tierra vi el frasco de leche materna de la mamá cierva. El baño me había dado sed, así que bebí un poco de leche y de nuevo sentí que me regeneraba por dentro y la calma regresaba a mí, aunque no del todo. ¿Cómo podía lograr sentir la verdadera calma interior? Formulé esa pregunta en voz alta mientras miraba fijamente a la cascada. La pluma apareció de nuevo, esta vez me guio a que pudiese vislumbrar que el Camino Consciente se acababa al otro lado del agua. Me acerqué más para traspasar el salto de agua, pero unas barras no me dejaban pasar.

La llave en forma de M que ayuda a bajar las barras, a vivir sin juicios
Entonces vi una pequeña cerradura y recordé la llave en forma de M que el ciervo me había entregado al principio. La introduje y apareció un mensaje reflejado en el salto de agua: “Tu punto de vista crea tu realidad, ¿eliges mirarlo todo sin juicio?” Al acabar de leerlo, respondí “sí”. Las barras bajaron y el agua me abrió el paso para que pudiese pasar.
Tras el salto me esperaba una gran flor de loto blanca, me subí en ella. Flotaba con ella en el agua, mientras la corriente del río seguía su curso, sentía que nada ni nadie podía robarme esa sensación de calma interior, esa sensación de flotar a la vez que unas raíces fuertes me sostenían. Algo en mí había cambiado, algo en mí Yo había transformado.
Y con esa sensación de flotar me desperté del sueño y entonces me formulé una pregunta: ¿cómo podía aportar todo lo aprendido para que hubiese una verdadera transformación en el mundo? Y mi mirada se fue directamente hacia la portada del libro del Dr. Dain Heer que se titula “Siendo tú, cambiando el mundo”. En ese instante lo entendí todo, todo cobró forma. Cogí la libreta donde redacto los sueños que tengo y, sin dudarlo, escribí el que había acabado de tener. Algún día cumpliría su función, la de Un Cuento Soñado.

 Descargable y audio gratuitos

Ésta es mi forma de celebrar el primer aniversario de la web, regalándote «Un cuento Soñado».

Y para que puedas leerlo a menudo, ya sea para ti mism@ o a tus hij@s o alumn@s he preparado un descargable gratuito.

 

Descargar Un Cuento Soñado

 

Y también he grabado el cuento leído por mí en formato audio para que lo puedas escuchar y dejarte llevar por su contenido. Pincha en la imagen para poder escuchar «Un Cuento Soñado».

audio ivoox

 

Como siempre me encantará leerte en los comentarios que puedes dejar más abajo. ¿Qué símbolos has interpretado? ¿Qué mensajes te han llegado?

Junt@s haremos del mundo un lugar mejor.

 

 Una sonrisa,

firma kls

 

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