"Ocúpate del reino del corazón y el resto te llegará por añadidura"
Claudio Naranjo
Un artículo donde te explico desde la psicoterapia y desde mi experiencia personal la importancia del contacto con uno mismo y en el desarrollo intrauterino y en el periodo de exterogestación

El desarrollo intrauterino y la exterogestación: la importancia del contacto

“He regresado a ti, que me engendraste,

al fondo de ti, pared cálida.

Me protegieron tus entrañas

y fui tu piel, y hasta tú misma fui.

Hoy te amo más que nunca, mujer,

por ese tiempo que vivimos juntas y

no recuerdo.

Y me alegra profundamente

haber estado en tu cuerpo.” (María Montero-Ríos)

Hoy hace dos años que fui madre, que nació Biel. ¡Es su segundo cumpleaños! Deja de ser un bebé para ser un niño. Y de alguna manera también el mío, porque empezó una nueva vida para mí, como se suele decir: “la mujer dejó paso a la madre”, ¡wow! ¡Qué proceso de transformación para ambos! Por eso hoy he querido hablarte de la importancia del contacto en el desarrollo intrauterino y en la exterogestación, porque he podido observar en mi experiencia que estas   hacen posible que nuestro hijo sea el niño que es hoy en día.

El desarrollo intrauterino y el contacto

He empezado el artículo con un poema de María Montero-Ríos que aparece en su libro “Saltando las olas”, para mí uno de los libros imprescindibles cuando eliges y te preparas para ser madre (una pena que esté descatalogado) y de donde he extraído parte de la información que te daré en el post.

Una poesía que recuerdo cómo me emocioné al leerla estando embarazada de Biel, pues ¡dice tanto! Me transportó a cuando yo estaba en el vientre de mi madre y me devolvió de nuevo al presente donde mi hijo se estaba desarrollando dentro mío. Me llenó de amor incondicional y de un agradecimiento enorme hacia mi madre, hacia la naturaleza de ser mujer y hacia mi hijo. Me proporcionó tranquilidad, sosiego y seguridad, como seguramente me sentí en la barriga de mi madre.

Y digo “elegir” ser madre/padre porque pienso que debería ser una elección tomada en serio. Vale que hay que lanzarse a la piscina en algunas ocasiones, pero al menos reflexionar antes sobre ello. De esta forma nuestra elección será consciente. ¿Verdad que cuando vamos a comprarnos un coche o una casa lo pensamos y valoramos una y otra vez? Pues dar el paso a ser madre y padre es mucho más importante ¿no crees?

Y digo también “prepararte” para ser madre/padre, en el sentido de empezar a llevar a cabo, si no lo has hecho antes, un proceso de crecimiento personal, de contacto contigo misma y de informarte y formarte sobre crianza. Siguiendo con el ejemplo anterior ¿verdad que cuando vamos a comprarnos un coche nos informamos bien, de hecho nos hacemos expertos del tema? Pues dar el paso a ser madre y padre es mucho más importante ¿no crees?

“Llevo en mi vientre una semilla

que me configura y embellece.

Soy muy feliz por ello.

Siento la fuerza de su vida en mi vida,

con una profundidad

inmensa y caliente.

Nadando en mis entrañas,

pescadito delicado,

me acaricias y…

es un saludo.

Tu padre y yo sonreímos al pensarte

te veo presente en él como lo estás en mí.

Sutilmente nos invades

con la hermosura de la espera.” (María Montero-Ríos)

Los humanos somos organismos muy complejos y muy emocionales. En el vientre materno, nuestro desarrollo intrauterino, sigue un orden establecido donde por ejemplo el hígado y el sistema vegetativo cobran mucha relevancia. Es a través de estos dos órganos que conectamos en primera instancia con nuestras emociones y sensaciones, las cuales no comprenderemos de forma objetiva e intelectual hasta pasados unos años. Sobre ellos se sustentará el desarrollo de nuestro entendimiento.

Por ello es tan importante mimar el embarazo, reconocer su relevancia e influencia en el desarrollo del cuerpo del bebé y en su estructura emocional. Diferentes estudios están demostrando cómo el feto siente lo que siente la madre, ya sea estrés o alegría, y cómo esto determina cómo será el niñ@ en gran parte (puedes leer más y ver la charla de T.Verny, el padre de la psicología prenatal).

Socialmente se tienen que cambiar muchas cosas, pero ¿qué tal si empiezas por dar el cambio contigo misma? Sin miedo, pensando en ti y en tu hij@.

“Si un niño es concebido en el amor u en el odio, eso hace la diferencia” (Thomas Verny)

La exterogestación y el contacto

En nuestra especie necesitamos del otro para nutrirnos, crecer e identificarnos. Y gracias a ello podemos dedicarnos durante la exterogestación (los primeros nueve meses de vida fuera del útero) y en la llamada primera infancia (de los 0 a los 3 años) a llenarnos de amor y de información sensorial. 

Para ello, en este periodo, es necesario que el bebé se sienta como si estuviese en el vientre materno, en contacto con la madre, que él siente que son lo mismo. Se dice que nueve meses dentro del útero y nueve meses fuera para completar el ciclo. De ahí la importancia del contacto, del sentir la seguridad de los brazos del padre y la madre, que le aporta la confianza suficiente para ir descubriendo el mundo. Y al cabo de un año podrá, con una cierta distancia, ver al otro y verse a sí mismo, desarrollará la parte social que nos caracteriza como colectivo.

Tú podrás verlo, verte, sentirlo, sentirte y diferenciarlo de otro bebé similar pero él es incapaz de hacer todo eso. Pero sí te podrá reconocer en tu piel, a pesar de que ahora la percibe más fría y seca que el vientre materno. Reconocerá también tu latir del corazón, la vibración de tu voz o el tierno amor con el que tomas en brazos tal y como lo hacías en la profundidad de tu vientre. Poco a poco va entregando su cuerpo al mundo, respirando con los pulmones, alimentándose con el estómago, abriendo los ojos y descubriendo el mundo a través de su piel y su boca… Pero aún es pronto para saber que tú y él no sois lo mismo.

Por eso es tan importante el contacto, el piel con piel, el pecho, la mirada, la succión y la voz. Por ello hay que saber mirar esta dependencia como necesaria y maravillosa para su desarrollo. Esta simbiosis no es para siempre, no lo olvides, su objetivo es despegarse más adelante. Si facilitamos este apego de manera que el bebé se sacie, podrá de manera natural y fácil alcanzar la autonomía futura.

Por ello podemos observar cómo algunos adultos siguen mostrando dependencia crónica pues no superaron adecuadamente este periodo, o bien son personas inseguras, con falta de autonomía personal o incapaces de gestionarse la vida.

Estas   te ayudarán a que este periodo de exterogestación, y más especialmente el puerperio, los puedas disfrutar más y te sean más ligeros. De hecho si llevas a cabo este contacto, tu cuerpo generará oxitocina en un alto nivel que te hará sentir feliz y enamorada. En un mundo donde funcionamos de otra forma, deberemos poner consciencia en estar absoluta y totalmente disponibles, entregarnos a nuestro bebé. Las hormonas por suerte nos ayudan, gracias a las cuales nuestro instinto maternal aparece de forma potente y nos facilita este periodo. El padre también puede entrar en un estado similar de interioridad que le permitirá estar pendiente todo el día de la madre y el hijo.

Exterogestación y contacto

Elegir en y con contacto

Por ello tenemos que tomar ciertas decisiones sin miedo, por el bien de nuestro hij@ y de nosotr@s. Saber en qué momento coger la baja laboral, saber decir “no” a que el recién nacido vaya pasando de brazo en brazo, a las visitas continuadas y eternas y así un largo etcétera. Los familiares y amigos, con toda la buena intención, creen que el bebé los integra al  conocerlos y ¡nada más lejos de la realidad! El recién nacido tiene que adaptarse en cada ocasión para sentirse a gusto. Por eso es tan importante respetar el ritmo de la criatura, observar para conocer sus límites, cuándo puede perder su tranquilidad y seguridad.

Factores que favorecerán en gran parte una lactancia materna exitosa y fácil, pero de esto ya hablaremos en otra ocasión.

Y con las separaciones hay que ser muy cuidadosos, especialmente si son tempranas, ya que chocan de lleno con las necesidades naturales del bebé. Y es que como bien es sabido, una criatura no necesita sólo cuidados físicos sino también con la misma relevancia el afecto del adulto.

El cuerpo y el contacto

Después de todo lo que te he explicado supongo que habrás deducido que cuando me refiero a contacto me refiero a cuerpo, al contacto con nuestro cuerpo y con el del otro. Y es que cuando nacemos necesitamos ser tocados para sentir que existimos. Las primeras sensaciones son corporales, nos sentimos y sentimos al otro a través del cuerpo. Es el cuerpo quien nos comunica cómo y qué necesitamos y cómo y qué nos transmite el otro.

Por ello nuestro hij@ entenderá nuestro mensaje “te quiero mucho, estoy contigo” a través de la experimentación corporal, cuando él sienta que estás a su lado cuando te necesita, cuando lo consueles en brazos, experiencias que le demuestren que realmente estás con él, presente con él/la. Para esto es necesario, por lo tanto, también presencia temporal, estar durante bastante tiempo con tus hij@s. Por lo tanto, presencia emocional y temporal.

Estas experiencias sensoriales, estas sensaciones de cuidado y bienestar son las que recuperará corporalmente cuando te separes de él por algún motivo como el ir a trabajar, sintiendo de esta forma que está cuidado por ti hasta que regreses. Por ello todo lo experimentado y sentido por nuestro cuerpo en la llamada primera  infancia y la vida intrauterina es tan importante, pues formarán parte de nuestra memoria corporal.

Tenlo siempre cerca, que te pueda sentir, oir y oler, que se sienta cobijad@. Es gracias a esta sensación de confianza de sentirse seguro que en un futuro podrá distanciarse de forma segura.

El contacto en el porteo

Y este contacto tiene que ser de una determinada manera, tiene que transmitir firmeza, tranquilidad y seguridad. Tocar con contacto. Es este dar amoroso y de acogimiento emocional el que hacen un verdadero contacto con cariño. Pues ¿verdad que podemos besar sin amor? Pues también podemos tocar sin contacto.

Y será a través del cuerpo que irá formando su propia imagen (llamado esquema corporal y que tanta información nos da a los maestr@s) y estructurándose. Irá desarrollando la lateralidad y situará su cuepro en el espacio. Aprenderá a escribir y a expresarse a través de diferentes medios. Y a jugar y socializarse a través de su propio cuerpo.

Como adultos aparece la siguiente pregunta: ¿cómo acompañar a un bebé para que siga sintiendo su cuerpo y permanezca en contacto con él mismo si nosotros no lo estamos con nuestro propio cuerpo?

Crecimiento personal y el contacto

Nunca es tarde para entrar en tu camino de crecimiento personal, de conocerte a través de tu cuerpo, de volver a estar en contacto contigo mism@. De hecho la mayoría de madres y padres explican que gracias a la ma/paternidad han cambiado muchas cosas suyas, gracias a ello han aprendido a regular el estrés, a comer más sano o trabajarse emociones que se nos despiertan una vez tenemos a nuestro hij@ en brazos.

Está bien, pero pienso que si este trabajo personal se ha hecho de antemano facilitará el proceso que conlleva ser madre o padre. Para mí el orden es éste. Un camino que no se acaba ahí y que si estás dispuest@ a profundizar puede durar toda la vida. Un camino de contacto contigo mism@ que te ayudará a conocerte bien y así poder acompañar conscientemente a tu hij@. Una mirada, la que te propongo, nada fácil, pues aún habiendo hecho ese trabajo personal encuentras dificultades y retos, y porque al ser más consciente de todo también puedes llegar a exigirte demasiado.

Desarrollo intrauterino y contacto

Por eso mi objetivo no es hacerte sentir culpable, sino animarte a dar el paso de entrar en contacto contigo, con tu cuerpo, porque estoy convencida de que sólo así podrás estar en contacto real y consciente con tu hij@. Sólo así podrás desarrollar un embarazo consciente, parir lo más natural y humanizado posible, llevar a cabo una crianza respetuosa como se suele llamar, acercarte lo más posible a una Biocrianza Consciente, acompañar a tu hij@ en su autoregulación y en el contacto con su cuerpo. Sólo así él podrá mantener la pureza con la que nacemos, su esencia el máximo posible.

Nuestra experiencia en y con contacto

Sin buscarlo estos días mi mente me lleva a los días anteriores al día del nacimiento de Biel y a recordar algunos momentos del embarazo. Tuve un muy buen embarazo y seguí llevando a cabo el trabajo personal que hacía antes de estar embarazada que me ayudó muchísimo en todo el proceso. Como no era algo nuevo, ninguna elección nos supuso dificultades.

Pero para poder mantener este contacto conmigo, con mi marido y con mi hijo en el parto y el puerperio, para poder llevar a cabo en todo lo que creo (que te he explicado antes) tuvimos que elegir y llevar a cabo algunas decisiones que nuestro entorno no supo entender del todo. No fueron momentos fáciles, porque duele no sentirte comprendida, pero nos sentimos orgullosos de haber actuado conscientemente siguiendo nuestras convicciones.

Con ello me refiero a que no avisamos cuando estaba de parto, aunque lo intuyeron al ver que no respondíamos al móvil. Y pedimos por favor que no acudiese nadie al hospital. Biel nació cerca de las 23h, después de un parto bastante cercano al natural. Al día siguiente recibimos muy felices y emocionados a los abuel@s y al día siguiente a los tíos (hermanos de mi marido y parejas, porque el mío al estar resfriado valoramos que fuese mejor que no viniese). Yo estaba extasiada pues llevaba 5 noches sin dormir porque los pródomos del parto se presentaron con contracciones muy intensas y dolorosas las noches anteriores (te lo expliqué aquí). Además se añadió que nuestro hijo no cogía peso y había que poner mucha energía en que la lactancia fuese todo un éxito (teníamos pleno convencimiento que así lo queríamos) y fue un mes muy duro y cansado. Mi marido fue una pieza clave, pues su apoyo y colaboración facilitó el proceso.

El padre y el contacto

El que los familiares y amigos conociesen a Biel se alargó más de lo deseado, pues la pediatra y la IBCLC que nos ayudó nos orientaron en que restringiéramos las visitas para poder llevar a cabo todas las pautas que nos daban.

Pero en poco más de un mes todo se fue regulando y pudimos empezar a disfrutar sin angustia de ser padre y madre. Por eso te puedo decir en primera persona que los momentos angustiosos los transmití a mi hijo, aún siendo consciente e intentando rebajarlos, y también hizo estragos en mi cuerpo pues notaba cómo la subida de la leche variaba según mi nivel de estrés. Según quién hubiese cerca mío, según si yo me sentía en confianza o no, Biel se agarraba más o menos al pecho. Según mi estado de alerta, él se dejaba caer más y dormía o más bien al contrario. Y es que al dar el pecho transmitimos muchas emociones a través de la succión y el contacto piel con piel que hacíamos cada día en todas las tomas (pero de esto ya te hablaré en otra ocasión). Y también porque yo me paraba a observar todo eso para reflexionar, pues podría haber achacado a cólicos u otro malestar ciertos comportamientos de Biel. Pero como siempre, yo asumo mi responsabilidad para entender mi influencia en él.

Han habido más retos o más momentos en los que hemos tenido que elegir, más momentos en que las personas de nuestro entorno han opinado o han expresado con sus gestos su desacuerdo: por qué toma pecho con dos años, por qué duerme con nosotros, por qué come con las manos, por qué no va a la guardería, por qué no le pones límites o lo castigas y por qué…

Muchas otras decisiones, como el cambio de domicilio, el cogerme una excedencia al acabar el permiso de maternidad, el trabajar media jornada y así poder asistir a un espacio familiar junt@s donde participar de un espacio sensoriomotriz muy bien estructurado, invertir en alimentos ecológicos y de proximidad o usar cosmética natural incluyendo pañales ecológicos… Y así un largo etcétera, pues vivir es crear tu vida con elección tras elección. Y ésta es nuestra forma, nuestra elección.

También doy importancia a los momentos en que hemos guiado a los abuel@s para que acompañen, en la medida que les es posible, a Biel bajo nuestras   . Sé que al principio podía tomarse como una lucha de que lo hacemos mejor que ellos, pero no es nuestro objetivo. Simplemente lo hacemos diferente y ya que pasan bastante tiempo con nuestro hijo, optamos por darles ciertas pautas para que Biel no recibiese mensajes contradictorios en momentos clave como al cambiar el pañal, la hora de la comida o al marcar límites. Y agradecemos de verdad que las sigan y, lo más importante, que vean que le son buenas. El respeto mútuo es la clave.

Y es que si entramos en el juicio, si jugamos a enjuiciar al otro desde nuestro punto de vista no nos aportará nada, pues siempre yo creeré que yo lo hago mejor y no podré entender el por qué lo hace de esa forma el otro, lo intentaré cambiar. Y en ese camino perderé mucha energía, me cansaré inútilmente. Así, pues, te invito a relacionarte con los otros desde el respeto y la aceptación, son los puentes que nos unen. Cada uno elige, cada uno actúa y cada uno sigue su camino, crea su vida.

Este salto de consciencia se puede ver desde el exterior como un cambio que no se entiende y te puedes sentir cuestionada por tu entorno. Muchas personas se distanciarán y desaparecerán de tu vida, pero una vez visto con perspectiva vale la pena estar en armonía contigo mism@ y con tus elecciones en tu vida, aún perdiendo cosas y personas en el camino (tal y como te expliqué aquí).

Así que vuelvo a repetir que, aunque tenemos momentos muy difíciles y cansados, estamos convencidos de que esta manera de acompañar a nuestro hijo desde la Biocrianza Consciente es la mejor para él y para nosotros. Y ahí estamos, dos años después, caminando junt@s, aprendiendo, re-descubriendo, emocionándonos, sintiéndonos, escuchándonos, compartiéndonos y amándonos incondicionalmente.

En contacto, “Pequeño gran regalo”

Y mi pequeño gran regalo, nuestro hijo, me ha inspirado a escribir unos versos:

” Pequeño gran regalo,

tú me has hecho sentir,

lo eterno en mí,

lo mágico de existir,

lo inmenso de vivir.

Pequeño gran regalo,

juntos, siempre juntos.

Pequeño gran regalo,

dos años de caricias, de abrazos,

dos años de sonrisas y de llantos.

Dos años de placer y de cansancio,

de diversión, de felicidad.

Pequeño gran regalo,

más de dos años juntos,

piel con piel, en contacto.

Con tacto estoy contigo,

con tacto te digo ¡tantas cosas!

me dices ¡tantas cosas!.

Pequeño gran regalo,

juntos, siempre juntos.

Pequeño gran regalo,

en contacto estamos,

yo conmigo, tu contigo,

en contacto estamos,

yo contigo, tu conmigo.

Pequeño gran regalo,

los dos nos hemos transformado,

de la mano, en contacto.

Los dos nos hemos descubierto,

piel con piel, en contacto.

Los dos nos hemos enamorado,

al mirarnos, en contacto.

Pequeño gran regalo,

contigo en el tiempo,

contigo aquí y ahora,

contigo siempre.

Pequeño gran regalo,

juntos, siempre juntos.” 

(MªÁngeles SCh)

 

En contacto, nuestro regalo

Foto realizada por PazFotografía

Todos los padres y todas las madres lo hacemos lo mejor que sabemos y podemos, al igual que las personas de nuestro entorno, pero el poner consciencia en nosotros mismos nos ayudará a gestionar mejor estos retos que plantea la pa/maternidad.

Ser padre y madre es una elección que comporta mucha responsabilidad, hacia nuestros hij@s y hacia la sociedad. Pues ell@s serán el futuro pero nosotros somos los responsables del presente, de poder llevar a cabo una verdadera transformación social.

Junt@s haremos del mundo un lugar mejor.

Una sonrisa,

firma kls

 

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