"Ocúpate del reino del corazón y el resto te llegará por añadidura"
Claudio Naranjo
La crianza y la educación como medio de transformación social

Ayuda a los refugiados sirios: la crianza y la educación como solución

“En realidad yo no puedo enseñar nada a nadie. Yo sólo puedo hacerles pensar.” (Sócrates)

 

He seguido, en la medida que me es posible, el proceso de los refugiados Sirios. He leído opiniones muy contrapuestas e incluso amigas que han colaborado en enviar alimentos y explican que los contenedores o no llegan o si llegan se quedan sin abrir ni repartir. Así que empecé a sentir impotencia (a parte de rabia) y me pregunté ¿qué ayuda necesitan los refugiados sirios? Y otros horrores que suceden diariamente en varias partes del mundo. He leído mucho sobre ello, pero no he visto nada que, bajo mi mirada, llegue y trate la raíz del problema.

Mis miradas

Siempre me ha costado, antes no sabía por qué, participar de manifestaciones, de la política, etc. Cuando surgen movimientos de voluntariado y demás siempre me animo y luego acabo, sin saber por qué, no participando muy activamente de ellos.

Hasta que en mi camino de trabajo personal empecé a entender que cuando yo (y así cada uno de nosotros) me sienta bien conmigo y acepte mi vida tal y como es, tal y como me viene, seré capaz de proyectarlo en mi entorno más próximo. Y porque además siento que tengo que concentrar mis fuerzas en aportar mi granito de arena en la transformación social a través de la crianza de mi hijo y del acompañar a mis alumnos de manera consciente e integral. Es lo que me apasiona, lo que sé hacer y es el medio real en que creo como camino de cambio.

Me explico, ¿yo quién soy para cambiar al otro? ¿Cómo puedo pretender cambiar algo que está a miles de kilómetros? Además, ese yo que quiere ayudar lo hago sin pedir permiso y desde una posición de sentirme superior (todo esto a un nivel inconsciente por supuesto). Realmente ¿queremos ayudar al otro por el otro o más bien para sentirnos bien en la posición de cuidador/salvador? Me es más fácil centrar mi atención en los demás, focalizarme en los problemas de los demás para tapar los  míos y no enfrentarme intentando solucionarlos, pues me causa  más dolor que el ajeno. Además cuando doy espero, inconscientemente, un reconocimiento y por lo tanto vuelvo a caer  en un rol poco sano desde el punto de vista psicoterapéutico.

Además, imaginemos que logramos acoger a los refugiados, que el proceso de Siria llega a una solución pacífica, etc. ¡Ojalá suceda! ¿Cómo sabemos que no se volverán a repetir tales horrores en ese mismo país o en otro? No olvidemos que los responsables de estas barbaries y de muchas más somos los humanos, no olvidemos que el trato que hacemos del entorno natural en el que vivimos es nuestra responsabilidad. Y no olvidemos que la solución está también en nuestras manos.

Con esto no quiero decir que no haya que apoyar al pueblo Sirio, que deje de ir gente voluntaria, que no denunciemos el trato horrible que se les está haciendo… tampoco quiero decir que se dejen de enviar cosas, pero como bien me ha hecho ver una amiga esta mañana quizá sería mejor mandar dinero y comprar allí las cosas necesarias o bien enviar máscaras antigas. Nadie mejor que las personas que colaboran directamente en el territorio para orientar en el cómo para dar forma a las ayudas internacionales. Pues la realidad es que lo que se está enviando no ayuda tal y como se piensa.

Por lo tanto, te propongo que antes de llevar a cabo alguna acción te hagas estas preguntas y reflexiones sobre ¿qué necesitan realmente? ¿Qué ayudas son útiles o funcionales? ¿Mi acción satisface también al otro o solamente a mí? Porque aunque parezca fuerte, en estos casos también hay gente que  quiere sacar provecho propio. Es como cuando desde la política se toman medidas para solucionar algún tema pero se llevan a acabo acciones sin tener en cuenta a las personas implicadas y luego se ponen la medalla (como en el caso de la educación y las diferentes leyes que se han elaborado en los últimos años).

Además existe  una gran parte de la población, que no tenemos que olvidar, que expresan opiniones firmes tales como “nada de acoger a los refugiados porque en la guerra civil los españoles no fueron ayudados en el resto de Europa”. Y tenemos que aceptar que existe este punto de vista y que mientras exista se irán transmitiendo estos patrones generación tras generación. Es un claro ejemplo de la dualidad de las cosas. Y yo no puedo cambiarlos, yo sólo puedo modificar partes mías, sólo partes de mi personalidad.

Y aquí entra la metodología sistémica en la que creo firmemente, donde además de los patrones culturales que se transmiten generación tras generación, existen conflictos no solucionados que se destapan en generaciones posteriores para que sean vistos y por fin cerrados. En todas las familias, si miramos atrás, seguro que han habido asesinados en guerras, maltratados, mujeres violadas, y también verdugos, asesinos y violadores. Por lo tanto, ¿no somos realmente todos uno? Está en nuestras manos y en la de nuestros hijos que la historia no se vuelva a repetir.

Por lo tanto, si cada uno de nosotros modificamos en nosotros mismos estas partes y las transmitimos generación tras generación, será posible la existencia de una sociedad mejor.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo” (Gandhi)

Sé que pueden paracer afirmaciones frías o duras, pero sé que quienes habeis hecho vuestro camino de trabajo personal hablais el “mismo idioma” y lo sentireis así.

El paradigma de la transformación: el verdadero cambio social

Así que esta mañana cuando recibí un whatssap pidiendo colaboración para enviar material a los refugiados, volvió a surgir en mí una sensación de que, aunque es un proceso largo, parece ser el único camino o vía real que llega a la raíz del problema y así lograr que no sucedan más barbaries como las ocurridas con las personas sirias que emigran de su país: la crianza y la educación como solución.

Pero una crianza y una educación, como a mí me gusta llamar, Biocrianza Consciente y una Biopedagogía Consciente, pero que también existen otros nombres y   similares. Una manera de acompañar a l@s niñ@s hasta la vida adulta (de manera resumida):

  • Respetando su proceso de autoregulación,
  • Ayudándoles con estrategias a conocerse,
  • A entender sus emociones y saberlas gestionar de manera sana,
  • A hacerse responsables de su propia vida y de sus actos,
  • A desarrollar sus talentos y sus potencialidades,
  • Niñ@s con los que estar presente desde su concepción,
  • Acompñad@s por padres y madres que hayan hecho un trabajo personal importante de modificación de patrones, de autoconocimiento,
  • Adultos que como profesionales sepan y sientan que ésta es la mejor manera de lograr una sociedad sana.
  • Personas que sepan estar en su lugar dentro de la familia.
  • Transmitiendo de manera consciente valores sanos (hacia uno mismo y hacia los demás) a las generaciones venideras.

Existen familias, escuelas, espacios de  apoyo a la crianza, institutos que comparten estas   y trabajan en esta dirección. Y lo mejor de todo es que están empezando a unirse, a colaborar y a compartir experiencias en encuentros anuales como el organizado por Inspira en Catalunya.

El hecho de hacernos conscientes, de plantearnos estos aspectos, cada uno hasta donde pueda, hasta donde sienta, creo que ya es aportar más que un granito de arena. Así que ya no siento impotencia, siento que sí estoy haciendo algo, aunque aún no se vean los resultados.

Sinceramente siento y confío que un día existirá un mundo así, sinceramente creo que alguna generación posterior a mí lo vivirá, sinceramente siento que mis descendientes lograrán vivir en paz con ellos y con el mundo, sinceramente creo que en un futuro no muy lejano nos miraremos y miraremos al otro con amor.

Y tú, ¿compartes mis   ?

Juntos haremos del mundo un lugar mejor.

Una sonrisa,

firma kls

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